El Manchester prepara la maleta para Roma

El Manchester United ha puesto pie y medio en su segunda final consecutiva de la Champions League. Si no hubiera sido por Manuel Almunia, los red devils hubieran tenido la opción de convertir la vuelta en el Emirates Stadium en un puro trámite. El temeroso disparo de Cesc Fàbregas entre los tres palos que detuvo sin problemas Van der Sar en la primera mitad fue el único argumento ofensivo que planteó el Arsenal en Old Trafford.
En cambio, los de Sir Alex Ferguson plantearon muchos problemas desde el inicio a su rival. Fue un Manchester intimidatorio, y ejerció su papel tal y como exigía el guión. Cristiano Ronaldo estuvo participativo pero sin fortuna, probando desde lejos y haciendo gala de su velocidad. El gol, fruto de varios intentos, llegó tras un balón rebotado que no desaprovechó O’Shea, un gol que deja prácticamente preparada la tarjeta de embarque destino Roma para los actuales campeones.
Sencillamente porque se demostró en Old Trafford que el Manchester tiene muchos más argumentos futbolísticos que un Arsenal desconocido que no encontró ni en su habitual guía espiritual, Cesc, la salvación. El togoleño Adebayor estuvo muy alejado de la portería, y tanto Nasri como Walcott brillaron por su ausencia. Únicamente Almunia se salva de la crítica, a la que por otro lado está acostumbrado el meta español del equipo gunner.
Respondió, sin embargo y bajo mi opinión, con buena nota deteniendo un mano a mano a Tévez antes del 1-0, una ocasión de las más claras de los locales. Fue un Manchester con una propuesta más vertical, más efectiva y más atractiva que la de su rival, y con el mismo planteamiento los de Wenger poco podrán hacer evitar que el Manchester repita final. Se ha de reconocer que el Manchester es un equipo que engalona la pasarela de Europa, y que por lo demostrado no merece perder la oportunidad de defender su corona. Ahora cabe esperar que sea el Barça de Guardiola el que tenga enfrente para intentar revalidarla.
Foto | El Mundo

