Michael Owen, el tapado ilustre de Ferguson

Ocultado tras la estela de la irrupción del Real Madrid en el mercado de fichajes, en Inglaterra empiezan los movimientos en los grandes clubes de la Premier. El Chelsea ha movido pieza con la incorporación del zurdo ruso Yuri Zhirkov, mientras el Manchester United, tras ingresar más de noventa millones de euros por el traspaso de Cristiano Ronaldo, ha sorprendido haciéndose con los servicios de Michael Owen. El antiguo wonderboy quedó libre tras el dramático descenso del Newcastle.
Tras consumarse el descenso y desvincularse del club blanquinegro, El Balón de Oro del 2001 tuvo a bien difundir un dossier de 32 páginas en el que ofrecía sus servicios a cualquier club de fútbol. Parecía cuanto menos un paso extraño para un jugador de tanto renombre, al que la mayoría recordamos por sus grandes temporadas en el Liverpool y su revelación en el Mundial del 98 más que por sus etapas más discretas en el Real Madrid y equipos posteriores.
En aquel Mundial del 98, Inglaterra cayó eliminada ante Argentina en un inteso partido de lucha, trabajo y clase, donde Owen puso la mayor parte de esto último. La albiceleste venció gracias a las paradas de Carlos Roa y la prensa británica se rindió a la actuación del youngster Michael Owen, mientras se lanzaba a la yugular del mimado David Beckham tras su expulsión en ese partido que obligó a los británicos a defenderse como gato panza arriba para llegar a la tanda de penaltis.
Seguramente Ferguson no necesitó leerse el dossier para decidir el fichaje de Michael Owen. Al viejo lobo del fútbol le basta con haber visto en acción a un jugador para saber de lo que es capaz y cómo lo va a encajar en su plantilla. De haber sido decisión de otro técnico, la mayoría hubiese criticado la contratación de un Owen a la baja para uno de los mejores equipos del mundo. Pero ahora pocos obvian que fue Ferguson el que trajo a Old Trafford a un Eric Cantona en horas bajas, o a un Henrik Larsson ya en el ocaso de su carrera y que a ambos supo exigir exactamente aquello que podían dar y lo ofrecieron con creces.
Owen, cuya llegada a Manchester trasciende lo deportivo a causa de la enorme rivalidad entre los diablos rojos y su club de toda la vida, llega a Old Trafford a coste cero y con un sueldo en función de los partidos que juegue y los goles que marque. A sus 29 años, el rápido delantero aún puede recuperar la confianza que le permita volver a la selección inglesa y disputar el próximo Mundial de Sudáfrica, si es que las lesiones lo respetan. Ferguson obtiene de esta forma experiencia y motivación sin coste económico.
Con la marcha de Cristiano Ronaldo y Tévez, sólo Berbatov y Wayne Rooney quedan como delanteros experimentados, toda vez que Federico Macheda y Danny Wellbeck apuntan maneras pero aún son jóvenes para jugar al más alto nivel de forma regular. Owen asegura al Manchester United una opción más en ataque. Tras la incoporación del inglés y de Antonio Valencia, debemos esperar sin embargo que tarde o temprano Ferguson tiente también a algún fichaje “de campanillas” para dar lustre a su equipo.

